Salió algo timorato el conjunto local desde toriles ante el cuadro del león rampante, eso sí, sin casi nada de mordiente arriba y diluyéndose con el paso del tiempo.
En un ambiente muy propicio para lograr grandes gestas balompédicas, casi lleno en el Municipal Reina Sofía, el derbi castellano y leonés, ambos equipos encuadrados en la zona de leonesa, prometía por la intensa electricidad que se desprendía desde bien temprano en la ciudad de Salamanca.
Con una nutrida afición visitante, se agolpa en uno de los fondos del Estadio, los leoneses se presentaban en tierras charras con la intención de meterse en la parte alta de la tabla. Aunque parecían no ser muy conscientes, por lo que se vio en el terreno de juego, que el toro charro embiste, y cuando se le permite que te cornee, te lleva por delante sin mucho miramiento y sin preguntar quién osa ponerse delante ante su endiablada cornamenta.
El bravío equipo de Medina, ya había mostrado interesantes cualidades de competir contra cualquiera el pasado domingo, aunque se perdiera en Miranda, saltó al excelente césped del Reina sabedor que con el paso del tiempo y estando en el mismo, se tenían opciones reales de salir con puntos positivos.
Daza, en parada más propia de portero de balonmano, mantuvo a los locales con el empate en la primera parte, acto, el inicial, que se marchó con lagrimas en forma de lesión de larga duración de Gil, rotura de peroné, del medio salmantino, al que desde estas líneas le deseamos una pronta y buenísima recuperación.
Y así fue como, tras el descanso, el blanquinegro astado empezó a embestir al León que no se encontraba nada cómodo con el paso de los minutos.
Las carreras de Hugo de Bustos, que saltó al termino de los primeros 45 minutos iníciales, la excelencia del mejor Stradivarius del fútbol nacional, la extrema calidad de Álvaro en su banda, la diestra, junto con una mejoría notable de Alcalde arriba, pusieron a Unionistas en órbita.
El balón parado asestó la primera herida a los visitantes y la mortal, la segunda cornada, fue tras un error garrafal del guardameta visitante ante la impecable presión de los locales, que no paraba de embestir en todas las partes del campo a su contrincante.
Con el León herido de muerte en posición horizontal, los charros alentados por una entusiasta parroquia, apoyó a los suyos desde bien temprano, obtuvieron el triunfo merecido.
En el último tramo, el pésimo arbitraje, uno más, dio algo de aliento a los visitantes con una expulsión rigurosísima de Caballo, defensa local y un penalti del que se deshizo el colegiado con la ayuda del FVS, lo había pitado en el directo, acciones que casi levantan al León, nunca tuvo opciones reales de salir vivo de Salamanca.
Unionistas con la victoria del sábado, salió de zona de descenso, se cargó de confianza y por fin dio sensaciones de que la competición para los charros ha comenzado e inmersos en ella, pelearán con todo.
A este toro como le dejen correr y pelear, se lleva por delante a cualquiera.
Avisados están.
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