Enredados en un rondo

Publicado el 19 de octubre de 2026, 16:01

     Pep Guardiola y su equipo de ensueño junto a un fútbol imposible de practicar por terrenales, todo de dibujos de animados, hizo y sigue haciendo muchísimo daño al fútbol mundial.

Ese juego de tiralíneas infinito desde posiciones defensivas hasta la mismísima red de la portería rival, es un sueño en la cabeza de muchos entrenadores actuales pero imposible de llevar a la práctica en la mayoría de los equipos en las que se propone.

Como idea es fascinante, preciosa y brutal. El fútbol total elevado al arte con un balón es un modelo de balompié bello e insano a la vez.

El problema principal en todos los casos que llegan sin respuesta futbolística en las determinadas competiciones es la calidad de los materiales con la que se quiere llevar a terreno de juego esta idea. Con jugadores de capacidades de nivel superdotados, genios del balón, es una idea complicada de trasladar al campo pero que, tras muchas horas de entrenamiento, ensayo-error, te acaba dando resultados mágicos, lo ganas casi todo.

Ahora bien, el intentar esta insana idea con jugadores de fútbol, de cualidades buenas pero muy terrenales, es casi un suicidio colectivo a las primeras de cambio.

Rondos infinitos por todo el campo, con escasa profundidad en el juego, todo a ritmo de Valls bailado por tríos de edad avanzada y sin mero intento de desmarque en vertical, te obliga a que los futbolistas que lo intentan se empachen de balón en sectores del campo inocuos para el rival.

Unionistas de Salamanca, con esa idea en su juego, se enreda en un rondo de nulo eficacia.

Toque y toque de pelota entre los zagueros y portero, rupturas en horizontal de la totalidad de sus jugadores, ataque en estático de 10 contra 10, laterales convertidos en mediocentros juntos en la línea divisoria del terreno de juego en jugadas desnortadas desde el inicio, atacantes más atentos a la salida de balón en campo propio que de rematar la imposible jugada dibujada en la cabeza del entrenador, todo ello aderezado en no pisar el área rival, provoca un colapso total en el juego blanquinegro.

La idea de Javi no funciona y lo peor es que con lo que tiene a día de hoy no da para mucho más. Las lesiones, muchísimas para llevar 8 jornadas, son una pandemia para los charros que los debilita jornada tras jornada, convirtiéndoles muy previsibles en los sesudos análisis del rival, que cómodamente se posicionan en el terreno de juego para reventarte casi todas las jugadas que se propone.

Para Unionistas, la portería en este momento es lo más solvente, por lo menos en los 3 últimos partidos, y sus centrarles son de lo más sólido en estos momentos críticos.

Destacar algo más se hace complicado para el aficionado charro  y en este instante, por desgracia,  las dudas ganan por goleada  a los brotes verdes que se han podido ver en los 2 triunfos que llevan en el campeonato y que también se puedo apreciar en la derrota en Miranda, que algunas cosas positivas se observaron y se pudieron concluir.

Todo tiene pinta que va a pasar por Ávila. La Copa del Rey va a ser clave para ir resolviendo dudas.

Para ello, habrá primero que desenredarse del juego laberíntico en el que se encuentra Unionista de Salamanca.

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