El martes se cerró oficialmente el mercado de verano de fichajes para los equipos de fútbol y Unionistas de Salamanca CF, como es normal, apuró hasta las horas finales del segundo día de la semana para presentar a su última incorporación, de momento, para la plantilla de la temporada 26/27 que acaba de empezar.
Unionistas, por las características consabidas de su precaria economía, siempre suele tener un inicio de mercado de perfil bajo, escudriñando al detalle todo lo relacionado con los que tienen que venir a jugar, y según se va marchitando el mes de agosto en el calendario, el club eleva el ritmo de incorporaciones al igual que el de la calidad e importancia en sus llegadas.
Al ritmo que marca su canina pero bien gestionada cartera y junto a la propia predisposición de los jugadores, telefoneados por el club salmantino, el equipo empieza a tener un color competitivo muy al final del verano, algo con lo que convive el equipo popular desde prácticamente sus inicios.
Este aspecto no debería sorprender absolutamente a nadie que simpatice con los charros porque a lo largo de su infante historia siempre ha sido así, el ir poco a poco creando equipo. Los 17 jugadores nuevos de cada año a los que se les tarda en dar acomodo en el campo y por tanto en engrasar una maquinaria que, como casi siempre, rinde muy por encima de sus posibilidades, haciendo que todas la temporadas, los revalorizados futbolistas y entrenadores, se piren a finales de mayo a lugares más calentitos en euros y que, éstos, sean sustituidos por otros futbolistas con perfiles de querer triunfar en el mundo balompédico. Lo que viene a ser el pan nuestro de cada año para Unionistas de Salamanca.
Lo más llamativo, a la hora de presentar a los jugadores de Unionistas de Salamanca a sus aficionados es que los profesionales deben saber jugar en todos los sitios del campo en los que se les necesite.
Lo que viene a ser, que si eres delantero, te dirá el entrenador de turno, que debido a la plantilla que se está confeccionando tienes que rendir y jugar en cualquier parte del campo y por lo tanto, es habitual, este año más acentuado, que el delantero centro fichado y presentado a bombo y platillo por los salmantinos, es categorizado en poder jugar en cualquier posición de arriba. Al igual que los centrales, que deben ser laterales y los laterales de centrales. Los medios y extremos tampoco se escapan de este denominador común y por supuesto, la enfermedad de la polivalencia les sacude de igual modo.
Parece que se fichan a jugadores de carácter universal por posiciones y que si no se amoldan al “todoposicionamiento” con el que son presentados, les espera la polivalencia del banquillo o la de no ser convocados. Ellos verán.
Queda claro que Unisonitas hace, año tras año, malabares para poder confeccionar la plantilla pero también es cierto, que cada año la polivalencia del jugador está más exprimida y es por esto, que muchas veces las expectativas del seguidor más vehemente se ven vulneradas por la extremada polivalencia presentada
No es Unionistas de Salamanca la Holanda de “La Naranja Mecánica” que maravilló con su polivalencia extrema al mundo del fútbol pero se da un aire en sus presentaciones. Cómo juguemos como ellos, nos salimos de la tabla por arriba.
La Polivalencia polivalente está de moda y ha venido para quedarse.
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